La ansiedad y la depresión son hoy una de las principales causas de baja laboral. Sin embargo, a diferencia de una lesión física, las enfermedades mentales siguen rodeadas de dudas, estigmas y desinformación. Muchas personas se preguntan si su baja es “realmente válida”, si la empresa puede cuestionarla, si están protegidas frente a un despido o si pueden tener problemas por no “parecer enfermas”.
La realidad es clara: la ansiedad y la depresión son enfermedades reconocidas, y cuando impiden trabajar, dan derecho a una baja laboral con protección legal. El problema no suele estar en la ley, sino en el desconocimiento y en los conflictos que aparecen durante el proceso. En este artículo te explicamos qué derechos tienes, qué problemas son habituales y cómo protegerte.
¿Se puede pedir la baja por ansiedad o depresión?
Sí. Tanto la ansiedad como la depresión pueden justificar una baja laboral cuando afectan de forma significativa a la capacidad para trabajar. No es necesario estar hospitalizado ni presentar síntomas visibles para terceros.
La baja se concede cuando un profesional médico considera que:
- El estado psicológico impide desempeñar el trabajo con normalidad
- Existe riesgo de empeoramiento si se continúa trabajando
- Es necesario tratamiento, reposo o seguimiento
La salud mental tiene el mismo valor legal que la salud física.
¿Qué tipo de baja es: común o profesional?
En la mayoría de los casos, la baja por ansiedad o depresión se tramita como baja por contingencias comunes, es decir, enfermedad común.
No obstante, puede considerarse baja profesional si se demuestra que:
- El origen está directamente relacionado con el trabajo
- Existe acoso laboral, estrés extremo o condiciones perjudiciales
- El entorno laboral ha sido determinante en la aparición del trastorno
La calificación es importante porque influye en:
- Lo que se cobra
- Quién paga la prestación
- El nivel de protección
En la práctica, muchas bajas de origen laboral se tramitan inicialmente como comunes, lo que genera conflictos posteriores.
Derechos del trabajador durante la baja por ansiedad o depresión
Estar de baja no significa quedar al margen del sistema ni perder derechos. Al contrario, existe una protección legal clara, aunque no siempre se respete.
Derecho a la baja médica y a la prestación
Mientras dure la baja:
- No tienes obligación de trabajar
- Tienes derecho a asistencia sanitaria
- Percibes una prestación económica según el tipo de baja
El hecho de que la enfermedad sea psicológica no reduce tus derechos.
Derecho a la confidencialidad
El diagnóstico de ansiedad o depresión es información médica privada. La empresa:
- No puede exigir detalles
- No puede pedir informes clínicos
- No tiene derecho a conocer el diagnóstico exacto
Solo debe conocer si estás de baja y su duración estimada.
Derecho a no ser presionado
Durante la baja, la empresa no puede:
- Presionarte para reincorporarte
- Minimizar tu estado
- Amenazarte con consecuencias laborales
- Hacer comentarios despectivos
Estas conductas pueden ser ilegales y, en algunos casos, constitutivas de acoso.
Problemas habituales en las bajas por ansiedad o depresión
Aunque la ley protege al trabajador, en la práctica aparecen muchos problemas.
Cuestionamiento de la baja
Uno de los conflictos más comunes es que la empresa o la mutua:
- Pongan en duda la veracidad de la enfermedad
- Insinúen que “no es para tanto”
- Traten de acelerar el alta
Este cuestionamiento suele generar más ansiedad y agravar la situación.
Revisiones constantes de la mutua
Las mutuas suelen citar con frecuencia a trabajadores con bajas psicológicas, lo que provoca:
- Sensación de vigilancia
- Miedo a perder la prestación
- Presión para volver al trabajo
Aunque las revisiones son legales, no deben convertirse en una herramienta de intimidación.
Alta médica prematura
Muchas personas reciben el alta cuando:
- El tratamiento no ha finalizado
- Los síntomas persisten
- No se sienten preparadas para volver
Aceptar un alta prematura puede provocar recaídas graves. Por eso existen mecanismos para discrepar y solicitar revisión.
¿Puede la empresa despedirte por estar de baja por ansiedad o depresión?
Esta es una de las mayores preocupaciones.
¿Es legal despedir durante la baja?
Estar de baja no impide automáticamente un despido, pero despedir por el hecho de estar enfermo es ilegal.
Un despido relacionado con:
- La enfermedad
- Las ausencias justificadas
- La baja médica
puede ser declarado improcedente o incluso nulo.
Especial protección en casos de salud mental
Cuando existe:
- Diagnóstico de ansiedad o depresión
- Tratamiento médico acreditado
- Vulnerabilidad psicológica
los tribunales suelen analizar con especial cuidado el despido. Si se aprecia discriminación, la empresa puede verse obligada a readmitir.

Qué hacer si te despiden durante una baja por ansiedad o depresión
Si ocurre:
- No asumas que es legal
- Guarda toda la documentación
- Revisa la carta de despido
- Actúa dentro del plazo legal
- Busca asesoramiento cuanto antes
El plazo para impugnar un despido es limitado y no se amplía por estar de baja.
Obligaciones del trabajador durante la baja
Aunque exista protección, también hay obligaciones.
Seguir el tratamiento médico
El trabajador debe:
- Seguir las indicaciones médicas
- Acudir a revisiones
- No realizar actividades incompatibles con la baja
Realizar actividades que contradigan el motivo de la baja puede generar problemas.
Acudir a las revisiones
Las citaciones médicas deben atenderse, salvo causa justificada. No acudir:
- Puede suspender la prestación
- Puede debilitar tu posición

Reincorporación al trabajo tras una baja psicológica
La vuelta al trabajo es un momento delicado.
Derecho a una reincorporación adecuada
Tras una baja por ansiedad o depresión:
- Puede ser necesaria adaptación del puesto
- Puede requerirse reincorporación progresiva
- Debe evitarse una recaída
Forzar la vuelta sin medidas puede agravar el problema.
¿Qué pasa si no puedes rendir al volver?
Si tras reincorporarte:
- Los síntomas reaparecen
- El entorno sigue siendo perjudicial
- No puedes desempeñar el trabajo
debes:
- Acudir de nuevo al médico
- Solicitar valoración
- No forzar la situación
La salud debe prevalecer sobre la presión laboral.
Errores comunes que empeoran la situación
- Minimizar la enfermedad
- Aceptar presiones para volver antes de tiempo
- No impugnar altas médicas con las que no estás de acuerdo
- No guardar pruebas
- Sentirse culpable por estar de baja
La ansiedad y la depresión no son debilidades, son enfermedades.
Consejos prácticos para protegerte
- Guarda informes médicos
- Mantén comunicación formal
- No des explicaciones de más
- Actúa dentro de plazo
- Prioriza tu recuperación
- No normalices presiones
Una baja bien gestionada ayuda a sanar y evita conflictos.
Conclusión
La baja laboral por ansiedad o depresión es un derecho cuando la salud mental impide trabajar. Aunque legalmente está reconocida, en la práctica suele generar conflictos, dudas y presiones que agravan el problema.
Conocer tus derechos, anticipar los problemas habituales y actuar correctamente es clave para proteger tanto tu salud como tu estabilidad laboral. Nadie debería sentirse culpable por cuidar su salud mental.
Ante una baja por ansiedad o depresión, recuerda: recuperarte no es rendirte, es protegerte.
