Firmar un préstamo es una decisión importante, pero avalar un préstamo lo es aún más, y muchas personas lo hacen sin ser conscientes de las consecuencias reales. Avalar a un familiar, amigo o pareja suele verse como un simple trámite de apoyo, casi un favor. Sin embargo, desde el punto de vista legal, avalar implica asumir una responsabilidad económica enorme, en ocasiones mayor de lo que se imagina quien firma.
Miles de personas descubren los riesgos del aval cuando ya es demasiado tarde: embargos, reclamaciones judiciales, inclusión en ficheros de morosos o pérdida de bienes. En este artículo te explicamos qué implica realmente avalar a alguien, cuál es la responsabilidad del fiador y si es posible —y cómo— liberarse de un aval.

¿Qué es un aval y quién es el fiador?
Un aval es una garantía personal mediante la cual una tercera persona, el fiador, se compromete a responder del pago de una deuda si el deudor principal no lo hace.
En la práctica:
- El banco presta dinero al titular del préstamo
- El avalista garantiza que la deuda se pagará
- Si el deudor no cumple, el acreedor puede reclamar al avalista
Avalar no es un gesto simbólico: es una obligación legal con efectos inmediatos.
Qué implica avalar a alguien: la realidad jurídica
Avalar significa comprometer tu patrimonio presente y futuro. Aunque no recibas el dinero, respondes como si la deuda fuera tuya.
Responsabilidad patrimonial total
En la mayoría de los avales:
- Respondes con todos tus bienes
- No solo con una cantidad concreta
- Incluye salarios, cuentas bancarias y propiedades
Si el deudor deja de pagar, el acreedor puede dirigirse directamente contra ti.
Aval solidario: el más peligroso
La mayoría de los préstamos incluyen un aval solidario, lo que implica que:
- El banco no está obligado a reclamar primero al deudor
- Puede reclamar directamente al avalista
- No tiene que justificar el impago previo
Muchos avalistas creen erróneamente que el banco “agotará primero otras vías”. Legalmente, no tiene por qué hacerlo.
Avalar no es solo para hipotecas
Aunque es habitual en hipotecas, el aval aparece también en:
- Préstamos personales
- Créditos al consumo
- Líneas de financiación empresarial
- Alquileres
- Operaciones comerciales
En todos los casos, el riesgo es similar.
Responsabilidad real del fiador: más allá del importe del préstamo
Uno de los grandes errores es pensar que el aval se limita al capital prestado.
Qué puede reclamar el acreedor al avalista
Normalmente, el aval cubre:
- Capital pendiente
- Intereses ordinarios
- Intereses de demora
- Comisiones
- Costas judiciales
Esto significa que una deuda relativamente pequeña puede multiplicarse con el tiempo, y el avalista responde de todo.
Embargos al avalista
Si se ejecuta el aval:
- Pueden embargarte la nómina
- Pueden bloquear cuentas bancarias
- Pueden embargar bienes
- Puedes acabar en registros de morosos
Todo ello sin haber sido el beneficiario del préstamo.
¿Se puede limitar un aval?
Sí, pero debe hacerse antes de firmar.
Es posible pactar:
- Un aval limitado en cantidad
- Un aval por tiempo determinado
- Exclusión de intereses o costas
- Aval no solidario
El problema es que, en la práctica, las entidades financieras rara vez lo aceptan, y muchas personas firman sin negociar.
Cómo liberarse de un aval: ¿es posible?
Una vez firmado, liberarse de un aval es muy difícil, pero no imposible en ciertos casos.

Formas de dejar de ser avalista
1. Cancelación del préstamo
La forma más directa:
- Si el préstamo se paga por completo
- El aval desaparece automáticamente
Hasta entonces, el aval sigue vigente.
2. Sustitución del avalista
Algunas entidades aceptan:
- Cambiar el avalista por otro
- Sustituir el aval por otra garantía
Esto requiere:
- Consentimiento del banco
- Que la nueva garantía sea suficiente
No es habitual, pero puede lograrse en casos concretos.
3. Novación del contrato
Mediante una modificación del contrato original:
- Se puede eliminar o limitar el aval
- Requiere acuerdo de todas las partes
Sin consentimiento del acreedor, no es posible.
4. Extinción por vicios legales
En casos excepcionales, el aval puede impugnarse si:
- No hubo información clara
- El fiador no entendía el alcance
- Hubo abuso o falta de transparencia
- Existen cláusulas nulas
Estos casos requieren análisis jurídico y no son automáticos.
Avalar a familiares: un riesgo emocional y legal
La mayoría de los avales se producen en el entorno familiar:
- Padres avalando a hijos
- Parejas
- Hermanos
El problema surge cuando:
- La relación se deteriora
- El deudor no puede pagar
- El avalista debe asumir la deuda
Legalmente, el vínculo familiar no reduce la responsabilidad, pero emocionalmente suele complicar cualquier solución.
Errores comunes al avalar un préstamo
- Pensar que es solo un trámite
- No leer la cláusula de aval
- Confiar en promesas verbales
- Creer que el banco avisará antes
- Pensar que el aval caduca solo
Estos errores explican por qué tantos avalistas se ven atrapados durante años.
Qué deberías hacer antes de avalar a alguien
Antes de firmar:
- Analiza la capacidad real de pago del deudor
- Pregunta qué ocurre en caso de impago
- Solicita límites al aval
- Pide copia del contrato
- Asesórate antes de firmar
Un “sí” impulsivo puede convertirse en una carga económica durante décadas.
¿Y si ya eres avalista y hay problemas?
Si el deudor empieza a fallar:
- Actúa cuanto antes
- Solicita información al banco
- Intenta negociar soluciones
- No ignores notificaciones
Cuanto más se retrase la actuación, peores serán las consecuencias.
Diferencia entre avalista y fiador: ¿hay alguna?
En la práctica actual, avalista y fiador se usan como sinónimos, aunque técnicamente el aval tiene mayor fuerza jurídica. En ambos casos, la responsabilidad suele ser similar, especialmente si es solidaria.
Consejos prácticos para protegerte
- Nunca avales si no puedes asumir la deuda
- No avales “solo por un tiempo” sin que conste por escrito
- Desconfía de explicaciones verbales
- Revisa si el aval cubre intereses y costas
- Piensa en el peor escenario, no en el mejor
Avalar es una decisión financiera, no solo emocional.
Conclusión
Avalar un préstamo es una de las decisiones legales más arriesgadas que puede tomar una persona. Las consecuencias no siempre se explican con claridad, y cuando aparecen los problemas, el avalista suele quedar en una posición muy vulnerable.
Entender qué implica avalar a alguien, conocer la responsabilidad real del fiador y saber si es posible liberarse de un aval permite tomar decisiones informadas y evitar situaciones que pueden arrastrarse durante años.
Antes de firmar, recuerda: avalar no es ayudar, es asumir una deuda ajena como propia.

Yo avalé a un familiar y este artículo describe exactamente lo que me pasó después. Debería ser lectura obligatoria antes de firmar nada.